La nueva manera de beber en Florencia es también la más antigua: así son las 'ventanas del vino'

El Vino y Florencia

Por Viajes Alimara


Publicado 08-02-2020



En un viaje a Florencia el pasado mes de diciembre, una curiosa escultura situada en la pared de la ciudad captó mi atención. Retirada de la Piazza principal, donde el imponente Duomo de Florencia (aquella basílica erigida en mármol blanco y verde hace casi imposible que prestemos atención a algo más) una pequeña ventana poseía una muesca en el interior de un edificio.

La inscripción que se encontraba debajo decía: buchetta del vino, o ventana del vino. Era pequeña y fácil de omitir, especialmente en una ciudad donde hasta los adoquines tienen una historia que contar. Sin embargo, este descubrimiento, y las casi otras dos docenas que vi en el centro histórico, revelaron uno de los 'revivals' más recientes de la vida social de antaño.

Durante la época del Renacimiento, ventanas como estas (o, como suelen llamarlas, buchette) acogían bares de vinos, talladas en las paredes exteriores de las villas y los palacios ocupados por las familias más pudientes de la Toscana.

La buchetta del vino es una de las recuperaciones de Florencia© Alamy

Estas ventanas se situaban a la altura del codo, rodeados por piedra y con forma de tabernáculo, no sea que aquellos que estaban a punto de beber olvidaran las consecuencias que traen consigo las copas de más...

Cuando llegaba el anochecer, aquellos que habían tenido una ardua jornada de trabajo podrían llamar al robusto postigo de madera y arrojar algunos florines para obtener una generosa dosis del vino de la casa, servida por un trabajador en el otro lado.

El chianti o vino rosa de la Toscana fluyó de esta manera durante siglos, hasta que un nuevo conjunto de leyes comerciales al comienzo del 1900 terminó con la fiesta.

Cuando estas ventanas se secaron, también lo hizo la consideración de estos locales y, eventualmente, el conocimiento sobre esta tradición. En menos de cien años la mayoría fueron erradicadas, pintadas, reconvertidas en timbres o cubiertas por completo.

Durante el Renacimiento las buchette acogían bares de vinos

Durante el Renacimiento las buchette acogían bares de vinos© iStock

Si hubieses caminado por Via Borgho Pinto hace un par de años y señalado el postigo de madera de una ventana de vino a un local, te garantizo que él o ella no habrían sabido nada más que tú al respecto. Pero ahora, un puñado de gente está cambiando eso.

"Necesitamos ayudar a los florentinos a recuperar la posesión de algo que ya les pertenece", declara Matteo Faflia, presidente de la Asociación Cultural Buchette del Vino. Junto a sus dos cofundadores, Faglia se encuentra en plena misión de preservar el legado y las locaciones de las Buchette.

Han pasado los últimos años identificándolas en la ciudad, documentando 181 hasta el momento, restaurándolas y montando placas resplandecientes debajo de cada una, gracias a la ayuda del gobierno local.

Esas placas le anuncian a los peatones que las esculturas ovaladas al costado del palacio son parte del entramado histórico de la ciudad, lo que despierta la consciencia, ya que los que tienen placas no son pintados o vandalizados, afirma Faglia.

Pregúntale ahora a un fiorentino sobre estas buchette y es problable que sepan exactamente sobre lo que estáis hablando –e incluso puedan señalarte alguna–.

Además, los esfuerzos de restauración permiten a las buchette destacar por derecho propio, algo impresionante en una ciudad que tiene suficientes Duomos, palacios y arte de primer nivel para llamar la atención de cualquier viajero. Pero caminar por el relativamente pequeño centro histórico de Florencia, detectando las buchette es extrañamente emocionante. Contar estas ventanas del vino se convierte en un juego.

En agosto del año pasado, la ciudad alcanzó el mayor hito en el regreso de las buchette. Los dueños de Babae, una osteria en un pasaje en el barrio de Oltrarno, reabrió una en su pared exterior y recuperó su funcionalidad.

Ahora, puedes caminar hasta el animado postigo en Via Santo Spirito, hacer sonar la campana que se encuentra afuera, y la pequeña puerta se abrirá. Arroja unos pocos euros por un vino blanco o tinto, y una copa te será entregada. .

Hay una misión en Florencia que busca preservar su legado© Associazione Buchette del Vino, Firenze

La ventana está abierta casi todo el día –desde las 9am hasta las 2pm, y luego desde las 5pm hasta 8pm– pero verás un halo de gente reuniéndose alrededor a la tarde y en la noche, bebiendo su vino en la calle.

"Ha sido tan popular", Faglia menciona que "otros restaurantes de la ciudad están considerando hacer lo mismo". Aunque advierte que lo más probable es que sean réplicas; la mayor parte de las buchette originales están unidas a las residencias, donde las transacciones no son legales.

Mientras tanto, echa un ojo al sitio web Buchette del Vino, tiene un mapa actualizado de cada una de las ventanas de vino restauradas en la ciudad. Aún no hay tours oficiales, pero es fácil detectarlas por cuenta propia.

Por supuesto, puedes tomar un curso intensivo deteniéndote en Babae, la ventana de vino que está funcionando en este momento. Párate en la idílica calle italiana, bebe vino, y llámalo hacer tú propia parte de la apreciación de la historia.

Buchette del vino ofrece un mapa con todas las ventanas en la ciudad© iStock

*_Artículo publicado originalmente en la versión estadounidense de Condé Nast Traveler._**



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