El espectáculo de las grullas en Gallocanta

La laguna de Gallocanta es el paraje perfecto para que miles de grullas descansen en su periplo migratorio. Todo un espectáculo.

Por Viajes Alimara


Publicado 08-02-2020



 No hace falta ser un experto en ornitología para disfrutar de la experiencia que ofrece una visita a la Laguna de Gallocanta . Provistos de prismáticos, llegamos a esta masa acuática situada entre las provincias de Teruel y Zaragoza . Se trata de la mayor laguna de agua salada endorreica de Europa, es decir, que no tiene salida a ningún río o mar. Es, además, un lugar con una enorme riqueza ornitológica.

Gallocanta está a 1.000 metros de altitud, en una planicie que se seca y encharca con cierta periodicidad. Es "parada y fonda" de muchas aves: se han cuantificado más de doscientos veinte tipos distintos, desde pequeñas aves acuáticas a cigüeñas. Pero las más emblemáticas son las grullas. ¡Hablemos de ellas!

Las grullas (Grus grus) presentan un porte elegante, son altas y esbeltas, pudiendo llegar a medir 120 cm de altura, mientras que sus alas desplegadas superan los dos metros de envergadura. Su plumaje es gris ceniza, tendiendo a oscurecerse en el final de las alas. La cabeza presenta una coloración negra salvo una pequeña zona de tonalidad rojiza, llamada píleo. Su pico es alargado y verdoso.

Un 24 de febrero del año 2011 se censaron 114.800 grullas pernoctando en Gallocanta

Emiten un sonido llamado trompeteo que se oye a mucha distancia ya que suelen moverse en grupos y proferirlo todas a la vez. También se conoce que los ejemplares más jóvenes suelen ir silbando cuando siguen a los adultos en vuelo.

Hace un siglo las grullas nidificaban en España, en las marismas del Guadalquivir y en las antiguas Lagunas de La Janda (Cádiz) y La Nava (Palencia) . Estas últimas sometidas a intensos trabajos de desecación de cara a obtener usos agrícolas del terreno. Hoy esta especie ya no cría en España, prefiere hacerlo en el norte de Europa. La Península ibérica y el norte de África son sus destinos para pasar el invierno.

Grullas emprendiendo el vuelo en la laguna de Gallocanta

Las primeras grullas atraviesan el Pirineo Navarro en el mes de octubre y aterrizan en Gallocanta. Esto ocurre sólo así desde hace unas décadas, cuando alguna grulla exploradora detectó esta interesante masa de agua. ¿ Por qué eligen el humedal de Gallocanta para pernoctar ? Por su poca profundidad. El agua es un buen repelente para la mayoría de sus depredadores, así las grullas duermen en grupo con las patas sumergidas en el agua.

Algunas se quedan todo el invierno mientras que otras prosiguen su camino hacia Extremadura u otros lugares de la Península. Entre febrero y marzo emprenden el camino de regreso al norte de Europa y muchas de ellas vuelven a parar en esta "área de descanso" para aves migratorias. Formación en 'v' de las grullas

Las grullas están dotadas de un poderoso instinto animal, parecen conocer la meteorología imperante a centenares de kilómetros, en los Pirineos por ejemplo. Con su característica formación en "v" al volar, llegan a la Península por los Pirineos Navarros cuando viajan con sus crías y acortan distancias cruzando por el Pirineo Aragonés de adultos, que presenta mayor dificultad. Nunca inician viaje si el tiempo está revuelto en las cumbres.

Un equipo de técnicos medioambientales elabora el censo diario de grullas mediante conteo en los avistamientos. Esta técnica, perfeccionada con la experiencia, exige una gran coordinación entre sus miembros. Valga como dato que un 24 de febrero del año 2011 se censaron 114.800 grullas pernoctando en Gallocanta. En toda la temporada se contabiliza como media el paso prenupcial de más de cien mil ejemplares de grullas, aunque la cifra varía cada año.

La colocación de anillos en las patas de estos animales ha permitido censarlas y conocer detalles de su comportamiento. Existe un código de colores que identifica a cada animal, además de indicar en qué país fue anillada. Gracias a esta práctica y al intercambio de información entre centros ornitológicos de toda Europa se han conocido datos y costumbres de estas hermosas aves.

Una red de hides rodea la laguna de Gallocanta para la observación de aves

 Gallocanta es un humedal bastante extenso (7,5 kilómetros de longitud por 2,5 kilometros de anchura) situado en un lugar privilegiado para la observación. En esta altiplanicie ibérica de severos inviernos se contemplan amaneceres y atardeceres policromados donde el vuelo de las grullas redondea el espectáculo. Lejos de cualquier gran ciudad y por lo tanto sin un atisbo de contaminación lumínica, los días despejados regalan mantos de estrellas sobrecogedores.

Observar las grullas tiene algo de hipnótico. Dos momentos del día son claves para hacerlo: el amanecer y el anochecer. Y para verlas con detenimiento existe una red de hides (escondites, refugios) rodeando la lámina de agua, son lugares donde cultivar la virtud de la paciencia pues el espectáculo puede comenzar en cualquier momento o tardar horas. Los hides se alquilan para la observación, fotografía y filmación de fauna, para ver las grullas y también otros animales del entorno de la laguna: corzos, jabalís o águilas. Son casetas dotadas de ventanas especialmente orientadas para visualizar los animales en su hábitat natural sin que ellos se percaten de la presencia humana.   Gallocanta bien merece un viaje a la España interior donde los tiempos y las esperas se ralentizan y las bellas estampas premian a los más pacientes. De otoño a primavera es el mejor momento para conocer de cerca estas esbeltas aves venidas del Norte. Al encontrarnos en un paisaje protegido recomendamos encarecidamente las visitas guiadas que pueden reservarse en el Centro de Interpretación. Además de llevarnos historias y anécdotas de las grullas, estaremos seguros de no cometer ninguna imprudencia y de haberlas visto desde los mejores miradores.



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